Tradiciones

TRADICIONES

El gallo del muerto.

Cuentan los pobladores de Ayapa, con detalles dignos de creerse, sobre la tradición de gallo que en todos los casos sirve de acompañamiento a los difuntitos. Consiste el relato en que cuando un cristiano de la comunidad estira las cuatro, al mismo tiempo que la familia y el vecindario cumplen ordenando los preparativos de la casa como conseguir una sabana blanca bordada de negro, otros abran de entrarle al banquete de obtener un gallo de castilla, de esos que tienen cresta colorada y espolones, sin distingo casi de color ya que pueden ser lorigados, rojizos o plateados, menos negro desde luego.

El gallo es acarreado al domicilio del difunto y puesto por debajo de la c aja, de manera que entre humos y olores de estoraque y rezos el gallo de vez en cuando como que papalotea y canta como si formara parte de vecinos y dolientes. El gallo desde ese sitio es mantenido con desperdicios de los alimentos de que se dispongan para el mortuorio. El noble animalito reposa adormilado en el lugar las 24 horas del velorio. Pasa una vela todo el tiempo por razones explicables como si fuese un centinela que desde ese momento desempeñara un papel significativo ante el cuerpo presente y en el futuro del extinto a quien supone dará cantando la bienvenida en la viñas del mas allá.

 Concluido el último rezo el cadáver es trasladado a la ermita de san miguel y en este santo lugar, durante la celebración de la eucaristía el gallo sigue cumpliendo guardia bajo el ataúd. Se ha dado el caso de que al momento de la misa e pronto, el gallo suelta un cantar más lastimero que nunca y, lógico, los sentimientos de los familiares se convierten en sollozos más profundos. Termina la ceremonia y rumbo al panteón el gallo es llevado por delante del difunto. En el trayecto, puede el animalito de vez en cuando aventar su qui qui ri qui, zamarreando las impresiones de los concurrentes y (los cuatro que cargan)   la caja. Ya en el campo santo, el gallo parece estar participando n la última despedida del muerto y, por que no, aventarse la ultima tonada. Regresa todo el mundo a casa, y el gallo es obsequiado al rezador que habrá de encargarse gratuitamente del novenario hasta el levantamiento de la sombra.

DIA DE MUERTOS

Velas y flores en honor de los difuntos adornan los cementerios de la comunidad durante la celebración, el 2 de noviembre, del día de muertos. Muchos pobladores pasan la noche en vela junto a las tumbas de sus familiares y amigos.

Altar de muertos.

En el poblado durante todo el mes de noviembre se coloca un altar en honor a los familiares difuntos. En el cual también se realizan numerosa ofrendas, especialmente de comida bebidas y flores para complacer a los familiares difuntos y obsequiarlos con provisiones para su largo camino por el inframundo (cielos e infiernos) según las creencias de las religiones prehispánicas. A los sacerdotes católicos se les permite decir tres misas de difuntos en ese día.

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